A la hora de calcular el precio del seguro de un
automóvil intervienen multitud de factores. Cada uno de ellos tiene
como objetivo poder ofrecer a cada usuario, según sus circunstancias
concretas, un precio justo, que esté acorde, o en proporción, al grado
de probabilidad de tener un siniestro, y la cuantía del mismo. No hay
un conductor y coche igual a otro, por lo que cada uno, con su
situación particular, se merece un trato individualizado.
Así es como lo entienden las compañías de seguros.
Por ejemplo, tener un coche deportivo no es lo mismo
que tener un utilitario diesel. Vivir en una gran ciudad, con atascos
y mucha circulación no es lo mismo que vivir en un pueblo. Recorrer
10.000 km al año no es lo mismo que 50.000 km. Dejar el coche aparcado
en un garaje no es lo mismo que esté en la calle. Tener mas
experiencia al volante no es igual que ser mas novato.
Cada aseguradora tiene su propio sistema de cálculo de
tarifas, y utiliza todos los factores que creen que afectan. No todas
las compañías utilizan los mismos factores, y aunque así sea, para
cada compañía tiene un riesgo distinto. De ahí que existan precios
diferentes en el mercado.
Hay dos grupos a tener en cuenta, y son:
factores que inciden sobre el conductor, y factores que influyen sobre
el automóvil: